Se plantea de la rehabilatación de “La Casa Grande” y la construcción de un nuevo edificio, un museo de arte contemporaneo situado en uno de los cinturones extramuros de la Ciudad Monumental de Caceres. Tras el estudio de la zona, cobra especial importancia el analisis de llenos y vacios. El casco antiguo es caracterizado por un macizo compacto, en el que esporadicamente se abren espacios a modo de plazas y parques que generan otras actividades y que oxigenan este entramado de calles cerradas. Son puntos de confluencia que articulan las diferentes rutas para recorrer la cidad y permiten su permeabilidad.
Tránsladando ésta idea al proyecto, se busca una arquitectura modelada que se define mas a base de quitar que de poner, de vaciar en vez de llenar.Partimos de un lleno que es el terreno y “La casa Grande”,y abriremos vacios a modo de patios interiores que generarán recorrido y desarrollarán el programa en torno a ellos.
El solar de actuación del museo de arte contemporaneo, está caracterizado por su marcada topografía, con una cota de desnivel entre las calles que lo bordean de hasta 16 m. Se empleará un sistema constructivo a base de hormigón para las zonas enterradas, y metálico para el resto, con el fin de reducir el numero de pilares y salvar de forma más eficiente las grandes luces. También facilitará la unión entre la estructura de la casa rehabilitada y el edificio de nueva planta
El museo de arte contemporaneo se divide en trés volúmenes:
Pieza Museo de arte contemporaneo – Auditorio
La posición de la pieza sigue la directrices de la geometría marcada por el edificio preexistente, se encierra en si mismo concediéndole importancia al vacio interior que genera el patio que alojara diferentes exposiciones temporales al aire libre. Dentro de la visión global del conjunto unitaria y compacta, es la pieza que más se define por su estratificación de planos superpuestos, que revelan la variación y complejidad de los vacios interiores jerarquizados en torno a sólidos referentes estructurales. Las plantas se van aligerando a medida que el edificio crece en altura percibiéndolo de una forma gravitatoria y comprimida, que también se expresa en los espacios excavados entre los distintos volúmenes.
La luz se materializa por incisiones verticales u horizontales. La porosidad entre los exteriores y el interior a través de los diferentes muros cortinas revelan la densidad de la transición y la selección intencionada de las vistas o de cómo se transmite la luz.
La preocupación por crear salas de exposiciones se centra en la flexibilidad espacial , debido a que las obras de arte son cada vez más imprevisibles. De éste modo destacan dos ambientes espaciales:
Las salas de exposición de dimensiones variables que se suceden de forma encadenada como contenedores en los que el diseño es mínimo y donde todas las infraestructuras técnicas son ocultas para que el elemento central de la vista sea la obra de arte. Las salas serán de dos tipos, las de escultura, amplias y diáfanas y las de pintura, que serán cerradas y con iluminación cenital.
Los recorridos que seccionan, excavan y relacionan todas las funciones girando entorno a llenos construidos que albergan los distintos usos propuestos por el programa. Los accesos y salidas del edificio serán progresivos con cambios de alturas progresivas a modo de enormes cajas que empequeñecen al individuo y lo comprimen.
Área docente
En contraposición a la pieza antes descrita, su implantación es de forma quebrada: el giro nos indica un cambio de uso y al mismo tiempo abre la perspectiva creando una fachada a la plaza Marrón. Es un volumen que se abre al exterior y sigue una secuencia más rítmica y modular.
Pieza articuladora
Se trata de un volumen transparente y visible desde cualquier punto que articula todos los posibles recorridos que se desarrollan en el programa, además de conectar el entramado de cubiertas y los distintos niveles de las dos calles que bordean el edificio, Esto permite un flujo continuo de personas y posibilita la permeabilidad de la intervención.







